Es evidente la confrontación entre la alcaldesa de Tijuana, Montserrat Caballero, y la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, y pareciera que se acrecienta conforme ocurren más hechos violentos en BC

Por Alberto SARMIENTO REYES / HIPTEX

Ni la masacre ocurrida en San Vicente en Ensenada, ni la desaparición de nueve jóvenes en antros de Mexicali, ni los más de 650 homicidios en Tijuana, han permitido una mayor coordinación de las autoridades en Baja California para hacer un frente unido contra la inseguridad en Tijuana.

La confrontación evidente entre la alcaldesa de Tijuana, Montserrat Caballero Ramírez, y la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, pareciera que se acrecienta conforme ocurren más hechos violentos en la entidad, al menos así ha quedado de manifiesto otra vez este lunes 22 de mayo.

Basta ver las declaraciones de una y otra en las horas recientes, cada una con su estilo personal.

Teniendo como contexto los hechos violentos más recientes: la masacre de diez personas en San Vicente y el asalto comensales del Café Villa Saverios en una de las “zonas blindadas” de Tijuana, Marina del Pilar y Montserrat se lanzaron nuevas indirectas por el tema de la seguridad.

Primeramente, la gobernadora Marina del Pilar, tras encabezar la reunión de la Mesa de Seguridad en Mexicali, reiteró, una vez más, que Baja California registra un marcado descenso en varios índices delictivos, como el de los homicidios dolosos, a excepción de Tijuana.

A pesar de los 10 masacrados en Ensenada, y que de acuerdo a las autoridades estatales y de la Fiscalía de Baja California se trató de un hecho aislado, dicho municipio es el que registra un mayor descenso en cuando a homicidios en relación al año pasado.





En Tijuana, Montserrat Caballero no tardó en responder la indirecta directa, al señalar que si bien los problemas de la fronteriza ciudad son importantes, “en estos momentos la gobernadora” debe estar muy ocupada atendiendo el ataque armado en Ensenada y la desaparición de los jóvenes en Mexicali.

Poco o nada le abona a la seguridad este insistente intercambio de señalamientos y cuestionamientos.

Esta confrontación política alcalde de Tijuana-Gobernador (a) no es nueva. Lo que protagonizan Montserrat Caballero y Marina del Pilar, se vivió en minimandato de Jaime Bonilla Valdez, gobernador que sostuvo una encarnizada lucha política con el entonces alcalde, Arturo González Cruz.

Apenas los interinatos de Karla Ruiz Macfarland, a la postre hija del entonces fiscal general, Guillermo Ruiz Hernández, detuvieron la lucha política entre Bonilla Valdez y González Cruz, acusándose mutuamente de la inseguridad y los homicidios en Tijuana.

Y eso que estamos hablando que todos ellos y ellas, representan a un mismo partido: Morena. Si no, vaya usted a saber cómo estarían las cosas en Tijuana.





Hay dos cosas irrebatibles en esta confrontación entre alcaldesa y gobernadora: Tijuana es el municipio con la mayor cantidad de homicidios en lo que va del 2023, sin registrar una descenso con el año pasado, como ha ocurrido en los otros seis municipios de la entidad.

En Tijuana, de enero a abril del 2023 se han registrado 603 homicidios; en Mexicali son 62: en Ensenada, 29; Playas de Rosarito, 18; Tecate, 16; San Quintín, 6; y San Felipe, 2.

El otro hecho irrebatible, es que salvo en Tijuana, en el resto de los municipios tantos los alcaldes o alcaldesa, así como los Consejos Municipales, no mantienen una postura de confrontación con la gobernadora Marina del Pilar.

Lo más grave de esta situación en Tijuana, es que no se observa, ya no una reconciliación política, sino un acuerdo de civilidad entre alcaldesa y gobernadora para atender conjuntamente la inseguridad que agobia a tijuanenses.

Ni siquiera recurrir al presidente Andrés Manuel López Obrador, porque hace meses lo hizo y solo sirvió para que el acercamiento quedase en una fotografía teniéndolo como  reconciliador.