Apuntes

Las Universidades del Siglo XXI como espacios de bienestar psicológico

Las universidades del siglo XXI deben promover el bienestar psicológico de los estudiantes, ofreciendo experiencias y programas que fomenten la motivación, autonomía y relaciones interpersonales armoniosas


Estos programas, que incluyen apoyo económico, servicios de alimentación y acceso a apoyo psicológico, impactan positivamente en el rendimiento académico y desarrollo personal, reduciendo la depresión y ansiedad. Estos programas, que incluyen apoyo económico, servicios de alimentación y acceso a apoyo psicológico, impactan positivamente en el rendimiento académico y desarrollo personal, reduciendo la depresión y ansiedad.

8 de enero de 2026

POR: Hiptex

ENSENADA.- Históricamente, la misión esencial de las universidades tiene naturaleza ética, ya que esta se orienta a fomentar el bien común. “En cuanto a sus funciones, principalmente solemos distinguir tres: la primera, generar conocimiento a través de la investigación; en segundo lugar, transmitir conocimientos, lo cual se traduce en la práctica docente; y por último, extensión del conocimiento a través de la vinculación comunitaria y social”, puntualiza la Dra. Karla María Díaz López, Coordinadora Académica de Posgrado en Educación en CETYS Universidad Campus Internacional Ensenada.

 

Por este motivo, la Experta CETYS explica que la universidad representa, ante todo, una comunidad en la que es posible iniciar un proceso formativo para una determinada profesión, y al mismo tiempo que constituye un centro de investigación y de enseñanza.

 

“En la universidad confluyen dimensiones formativas, que configuran el ciclo vital del ser humano tales como: política, económica, cultural, social, psicológica y educativa. Además, la vida universitaria es un entorno que trae mayor independencia al joven adolescente, lo cual representa un factor de riesgo para la salud, ya que las relaciones sociales pueden propiciar el consumo de alcohol, tabaco y sustancias psicoactivas como la marihuana” Señala la Experta CETYS.

 

La Dra. Díaz López destaca que la universidad continúa siendo un espacio que procura un bien común a través de la formación profesional. “No obstante, las universidades del presente siglo enfrentan retos derivados de cambios y tensiones sociales, entre las que destacan: el acceso y equidad, la calidad educativa, la innovación y tecnología, la sostenibilidad y empleabilidad, y no menos importante, la salud mental y bienestar estudiantil”.

 

Por este motivo, la Experta CETYS, señala que las universidades del siglo XXI deben ser espacios en los que se procure y promueva el bienestar psicológico principalmente del estudiantado,  “las instituciones deben ofrecer experiencias, servicios, procesos, estrategias e incluso programas para incidir de manera positiva en la motivación, autonomía, sentido de logro y de control, así como la promoción de relaciones interpersonales armoniosas, ya que estos elementos configuran lo que en la literatura especializada suele denominarse como bienestar psicológico o subjetivo”

 

Respecto a esto, la Experta CETYS destaca que según estudios prácticos, especialmente en la última década, los programas de bienestar universitario dirigidos a estudiantes tienen un impacto positivo para ayudarlos a enfrentar el estrés académico y, en muchos casos, la presión social.

También señala que se relaciona con el rendimiento académico y desde luego es inherente al desarrollo personal. En sí, un alto bienestar psicológico suele asociarse con la disminución de la depresión y la ansiedad.

 

“Es importante agregar que en las universidades los programas para promover el bienestar psicológico dentro del Campus se orientan en fortalecer las capacidades individuales de la población estudiantil, lo cual se realiza mediante estrategias para incidir en la motivación académica, mejorar las técnicas de estudio, así como en el desarrollo de habilidades tanto cognitivas como emocionales” aseveró la Dra. Díaz López

 

Adicional a dichos programas, se suelen considerar apoyos económicos y servicios de alimentación. Otra arista que también se considera es el mejoramiento en el acceso a servicios de apoyo psicológico, así como la implementación de prácticas de mindfulness en el currículo e incluso en la disposición de espacios físicos para promover la calma.

 

“En definitiva, si en las universidades del siglo XXI apuestan por constituirse como espacios de bienestar psicológico, tendrán que asumir el reto de integrarlo en todos los aspectos de la vida estudiantil”, concluye.


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