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Comparten claves para prevenir lesiones en el entrenamiento físico
Las lesiones deportivas forman parte de la práctica física tanto en atletas de alto rendimiento como en personas que entrenan de manera recreativa, pero muchas de ellas pueden prevenirse con una adecuada preparación, supervisión y hábitos saludables
Un entrenamiento seguro no solo mejora el rendimiento, también protege la salud y prolonga la vida deportiva.
ENSENADA.- Las lesiones deportivas forman parte de la práctica física tanto en atletas de alto rendimiento como en personas que entrenan de manera recreativa. Sin embargo, muchas de ellas pueden prevenirse con una adecuada preparación, supervisión y hábitos saludables, explicó Aldair Bueno Zamarripa, preparador físico.
De acuerdo con el especialista, las lesiones más frecuentes durante el entrenamiento suelen afectar al sistema músculo-esquelético, incluyendo músculos, tendones, articulaciones e incluso huesos. Entre las más comunes se encuentran los esguinces —especialmente en tobillos—, desgarros musculares, contusiones, luxaciones, fracturas y lesiones de ligamentos.
“Muchas de estas lesiones se originan por factores como sobrecarga, mala técnica de entrenamiento, fatiga o una recuperación insuficiente. El deporte es muy variable, pero sí hay elementos que aumentan el riesgo”, explicó el experto CETYS.
Bueno Zamarripa señaló que las disciplinas con mayor incidencia de lesiones son aquellas que implican contacto físico, movimientos explosivos y alta intensidad constante, como futbol, baloncesto, voleibol o futbol americano. No obstante, también en deportes individuales pueden presentarse lesiones si no existe una adecuada dosificación del entrenamiento.
Destacó que el riesgo de lesión no depende únicamente del ejercicio, sino de múltiples factores que interactúan entre sí. Entre los principales se encuentran:
- Lesiones previas
- Falta de fuerza, movilidad o flexibilidad
- Sobreentrenamiento y fatiga
- Mala alimentación e hidratación
- Falta de descanso
- Técnicas incorrectas
- Condiciones ambientales extremas
“El estado general del deportista influye directamente. El sueño, la nutrición y la hidratación son tan importantes como el entrenamiento mismo”, enfatizó.
Además, el preparador físico aclaró que, aunque el calentamiento y el estiramiento no eliminan por completo el riesgo de lesión, sí ayudan a optimizar el rendimiento y preparar al cuerpo.
Explicó que existen dos tipos principales:
- Dinámico, basado en movimientos activos relacionados con el deporte
- Estático, enfocado en mantener posiciones para mejorar la flexibilidad
Ambos deben aplicarse de forma dosificada y estratégica dentro del plan de entrenamiento.
Identificar señales tempranas es fundamental. Dolor persistente, fatiga excesiva, falta de sueño o bajo rendimiento pueden ser indicadores de riesgo.
En este sentido, el especialista resaltó la importancia de herramientas como el monitoreo de la carga de entrenamiento y la percepción del esfuerzo, que permiten ajustar la intensidad y prevenir lesiones antes de que ocurran.
¿Qué hacer ante una lesión?
Uno de los errores más comunes es la automedicación o ignorar el dolor. Ante cualquier molestia, la recomendación es:
- Suspender la actividad física..
- Evitar forzar la zona afectada
- Consultar a un especialista (fisioterapeuta o médico).
- Seguir un tratamiento adecuado.
“Ignorar el dolor puede agravar la lesión y afectar incluso la calidad de vida”, advirtió. Señala que posterior al tratamiento, el regreso al entrenamiento debe ser progresivo y supervisado, y nos propone un proceso en cuatro etapas, ya que “El objetivo no es solo volver, sino hacerlo con seguridad y confianza”:
1.- Control y diagnóstico.
2.- Movilidad progresiva sin dolor.
3.- Reintegración de gestos técnicos.
4.- Retorno gradual a la competenciaFinalmente, el experto subrayó que la clave para evitar lesiones a largo plazo es adoptar un enfoque integral:
- Planificación y dosificación del entrenamiento.
- Fortalecimiento muscular.
- Educación en técnica.
- Descanso adecuado.
- Comunicación constante con entrenadores.
“La prevención requiere disciplina, compromiso y acompañamiento profesional. Un entrenamiento seguro no solo mejora el rendimiento, también protege la salud y prolonga la vida deportiva”, concluyó.
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