A Fondo
Reflexiones para el profesor: ¿estamos listos para la renovación permanente?
La inteligencia artificial puede convertirse en una aliada para personalizar y fortalecer los procesos de aprendizaje
La inteligencia artificial, presente en la vida cotidiana, debe ser utilizada éticamente y creativamente en el aula, complementando la sensibilidad y el acompañamiento humano de los docentes.
ENSENADA.- La educación atraviesa un período de aceleración en distintos niveles, impulsada por los cambios tecnológicos, sociales y culturales. Frente a ello, el reto va más allá de aprender nuevas herramientas, estamos ante la disyuntiva de decidir si estamos dispuestos a reinventarnos. “Es por eso que ser profesor hoy implica mucho más que dominar un contenido o impartir una clase frente a un grupo. Significa, quizá más que nunca, estar dispuesto a cuestionarnos constantemente: ¿seguimos enseñando para el mundo que existe o para el que existía hace veinte años?”, señala la Dra. Patricia Páez, docente en CETYS Universidad y Experta CETYS.
“Durante décadas, los avances tecnológicos han sido recibidos con temor dentro de las aulas. Basta recordar la polémica que existió cuando las calculadoras comenzaron a popularizarse en los espacios educativos. Se decía que los estudiantes dejarían de pensar, que perderían habilidades de cálculo y que la tecnología reemplazaría procesos esenciales del aprendizaje. Hoy, resulta difícil imaginar una clase de matemáticas, ingeniería o ciencias sin el apoyo de una calculadora. La herramienta no sustituyó el pensamiento, transformó la manera en que resolvemos problemas y nos permitió concentrarnos en procesos más complejos”, explica la Experta CETYS.
La Dra. Patricia Páez compara lo que ocurre actualmente con la inteligencia artificial: Existe preocupación, resistencia y en algunos casos, rechazo absoluto hacia su uso en la educación. Sin embargo, “quizá la pregunta no debería ser si la inteligencia artificial debe o no llegar al aula, porque ya está presente en la vida cotidiana de nuestros estudiantes, - incluso, a disposición de los mismos docentes-”. La verdadera pregunta es: ¿cómo enseñamos a utilizarla de manera ética, crítica y creativa? Negarnos a comprender estas herramientas no detendrá su avance, únicamente ampliará la brecha entre la escuela y la realidad. ¿Qué esperamos para dejar de ver la tecnología como una amenaza y comenzar a verla como una oportunidad para redescubrir nuestra función?
La Experta CETYS explica que ninguna inteligencia artificial puede reemplazar la sensibilidad de un docente que escucha, acompaña, inspira y construye vínculos humanos significativos. Pero sí puede convertirse en una aliada para personalizar aprendizajes, generar materiales, estimular la creatividad o facilitar procesos educativos más accesibles.
A la par, este proceso de reinvención implica mirar también a nuestros estudiantes desde una perspectiva distinta. Durante mucho tiempo, la educación se construyó bajo la idea de la “normalidad”: un estudiante ideal que aprende de cierta manera, se comporta de cierta forma y responde a estructuras rígidas. “Hoy sabemos que las formas de aprender, sentir y relacionarse son profundamente diversas. Comprender la neurodiversidad implica reconocer que no existe una única manera correcta de pensar o aprender”.
La Dra. Patricia Páez culmina señalando que esto representa otro gran reto para quienes se dedican a la docencia. “¿Estamos realmente dispuestos a adaptar nuestras prácticas? ¿A cuestionar metodologías que durante años aceptamos cómo únicas? ¿A escuchar más y asumir que también podemos aprender de nuestros estudiantes? Quizá el verdadero reto no sea la inteligencia artificial, la tecnología o la neurodiversidad, éste puede estar en nuestra capacidad para transformarnos sin perder lo esencial: la vocación de acompañar a otros en su proceso de crecimiento”.
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