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El secreto de España son sus categorías inferiores
Francis Hernández, exdirector de las categorías inferiores de la RFEF, explica el método que conecta la formación con los éxitos de la absoluta. Destaca la continuidad y la confianza en el talento joven
Lamine Yamal simboliza la joven generación española.
CIUDAD DE MÉXICO.- España ha construido una selección campeona de Europa y candidata a la Copa Mundial de la FIFA 2026 a partir de una generación de talento excepcional, pero también de una estructura que lleva años preparando a sus futbolistas para el salto definitivo. Lamine Yamal, Nico Williams, Pedri, Gavi, Pau Cubarsí o Alex Baena han seguido caminos diferentes, aunque muchos comparten una misma etapa: su paso por categorías inferiores.
Francis Hernández conoce ese proceso desde dentro. Durante seis años desempeñó distintos cargos de responsabilidad en la Real Federación Española de Fútbol hasta dirigir y coordinar las selecciones nacionales masculinas de formación.
Desde allí participó en la construcción de un modelo que acompañó a varias generaciones y participando en el desarrollo de muchos jugadores que actualmente están disputando la Copa Mundial de la FIFA 2026. Actualmente es director deportivo de la Federación de Fútbol de Honduras y de sus selecciones nacionales, donde quiere replicar lo conseguido con España.
Analiza para FIFA.com el éxito de la selección española.
Parte de una premisa que coloca al futbolista en el centro. “Yo siempre digo que el jugador es el protagonista. Alguien que quiera sustituir ese protagonismo del jugador creo que comete un gran error. España gana porque tiene magníficos jugadores. Cierto es que a los jugadores durante mucho tiempo, durante muchos años, se les ha tratado de aportar herramientas para aumentar y mejorar su rendimiento”. El trabajo federativo, explica, consiste en ofrecer un marco estable para que ese talento pueda crecer sin empezar de cero en cada convocatoria.
La continuidad se construye desde la dirección deportiva y alcanza a seleccionadores, analistas, preparadores físicos y asistentes. “En mi etapa tratamos de desarrollar un proyecto en categorías inferiores unificando la manera de trabajar para que el jugador, conforme fuera creciendo en categorías, no extrañara la manera de trabajar ni lo que era la idea global. Tanto a nivel de modelo de juego como a la hora de visualizar un informe o ver un vídeo, hemos tratado de unificar todo el trabajo”.
Confianza para tratar de adelantar el proceso
Esa identidad nunca se plantea como una fórmula rígida. El objetivo es conservar una base reconocible y, al mismo tiempo, incorporar soluciones distintas según el perfil de los futbolistas.
“Teníamos la idea de que un 80% aproximadamente fuera algo propio nuestro, que nos identificara como selección, y no crear un modelo ni una idea cerrada, sino que estuviera abierta a evolucionar y a mejorar”, dijo.
España mantuvo su capacidad para dominar mediante el balón, pero trabajó en que sus equipos tuvieran otros registros.
Una de las claves es la confianza en futbolistas que pueden estar atravesando etapas de escasa participación en sus clubes. “Hay cuestiones que son muy importantes a la hora de convocar a un jugador, como el estado de forma o el nivel de la competición en la que participe, pero para mí lo que está en el escalafón número uno es el jugador que encaje en lo que se busca en la selección y que rinda en la selección”.
Cada caso se estudia de manera individual, con atención a las cualidades deportivas y a la madurez emocional.
“Nuestra prioridad siempre fue adelantar el proceso, tratar de que el jugador llegara a la selección absoluta lo mejor preparado posible y lo antes posible. Esto no quiere decir que todos los jugadores tengan que seguir el mismo camino”, señaló.
Lamine Yamal simboliza esa capacidad para asumir el salto sin alterar su comportamiento. “Lo que para mí le ha hecho llegar tan pronto es la capacidad para naturalizar todo lo que le ha ido sucediendo en tan poco tiempo. Emocionalmente tienes que estar muy preparado, tener una personalidad brutal para que ciertas cosas no te afecten y las gestiones con tanta naturalidad”.
Nico Williams representa la evolución futbolística de esa idea. Francis recuerda su primera convocatoria para un torneo Sub-18 en Canarias y el impacto de unas cualidades que abrían registros diferentes. “Nico primero es un gran tipo, una gran persona. Y luego, como jugador, tenía algo muy importante en el fútbol: velocidad, capacidad de desborde y profundidad”.
En aquel campeonato, España venció por 1-6 a México con varios goles nacidos tras robo y transición. “Nos dimos cuenta de que teníamos jugadores que nos ofrecían esa versatilidad para no solamente ser dominadores de los partidos mediante el balón, sino también ser rápidos, atacar rápido al rival y hacerle daño con jugadores que rompían al espacio”.
La conexión final del proceso está en Luis de la Fuente, un seleccionador que conocía a buena parte del grupo y al que muchos futbolistas ya asociaban con experiencias ganadoras.
“El seleccionador cree en ellos y los jugadores creen en el seleccionador. Cuando esa situación se da, ese binomio tiene una fortaleza terrible”. Francis considera que su gran ventaja es dominar un contexto que exige construir equipos en periodos breves. “Para mí la mayor fortaleza que tiene es el conocimiento del contexto. No existía una persona en el fútbol español que lo conociera mejor”, apuntó.
España es una buena demostración de cómo trabajar el talento. La idea de Francis, así como los que vinieron antes que él, se mantiene y va creciendo con los que llegan. Todo para seguir captando y formando a los futbolistas del presente y el futuro. Y así conseguir más títulos y soñar con el segundo Mundial.
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