La Mejora
El nuevo sistema de salud y su impacto en la oncología en México
La mejor reforma en salud será aquella que logre que más mexicanos sobrevivan al cáncer, no solamente aquella que reorganice las instituciones
La universalidad no se demuestra con una credencial; lo hace cuando ningún paciente con cáncer espera por un tratamiento.
TIJUANA.- Nuestro país atraviesa una nueva etapa en la transformación de su sistema público de salud con la creación del Servicio Universal de Salud, cuyo propósito es avanzar hacia un modelo que permita a la población recibir atención médica sin las barreras históricas que han existido entre instituciones como el IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar,
Al participar en la sesión de la Asociación de Periodistas y Comunicadores de Baja California, la APCBC, el Dr. Homero Fuentes de la Peña, Oncólogo Clínico y Presidente y Fundador de Pro Oncavi, comentó que desde la perspectiva oncológica, este cambio representa una oportunidad importante, pero también un enorme desafío, ya que se debe reconocer que la intención de construir un sistema más integrado es positiva; sin embargo, la universalidad administrativa no garantiza, por sí sola, una atención oncológica universal, oportuna y de calidad.
“En cáncer, el tiempo es un factor determinante. Cada semana que transcurre entre la sospecha de la enfermedad, el diagnóstico y el inicio del tratamiento puede influir en el pronóstico del paciente. Por ello, el verdadero éxito de esta reforma no dependerá del número de personas registradas en un nuevo sistema, sino de la capacidad para reducir los tiempos de espera, asegurar la disponibilidad de medicamentos y garantizar que los pacientes reciban atención especializada cuando la necesita”
Por su parte, la Lic. en T.S., Ivette García Berumen, Coordinadora Operativa de Pro Oncavi, dijo que uno de los aspectos más relevantes del nuevo modelo es que contempla la continuidad de tratamientos para pacientes con enfermedades que no pueden interrumpirse, entre ellas el cáncer. Esto representa un avance importante, ya que ningún paciente debería suspender su quimioterapia, inmunoterapia, radioterapia o cualquier otro tratamiento por perder su empleo o cambiar de institución de seguridad social.
Otro elemento positivo es la propuesta de compartir infraestructura entre instituciones públicas, incluyendo servicios de diagnóstico y radioterapia. En un país donde estos recursos son limitados y costosos, aprovechar la capacidad instalada puede mejorar el acceso de miles de pacientes, siempre que existan mecanismos ágiles de referencia y coordinación.
De igual manera, la implementación de un expediente clínico electrónico interoperable tiene el potencial de evitar la duplicación de estudios, facilitar la continuidad de la atención y mejorar la comunicación entre los distintos niveles del sistema de salud.
No obstante, estos avances solo serán efectivos si se resuelven los desafíos operativos que enfrenta el sistema. El primero es garantizar el abasto permanente de medicamentos oncológicos. La disponibilidad de tratamientos no puede depender de procesos administrativos o de compras que lleguen tarde. En oncología, la continuidad terapéutica es indispensable y cualquier interrupción puede comprometer los resultados clínicos.
El segundo gran reto es fortalecer el recurso humano especializado. La atención del cáncer requiere equipos multidisciplinarios integrados por oncólogos médicos, cirujanos oncólogos, radio oncólogos, hematólogos, patólogos, personal de enfermería especializada, psicooncólogos, nutriólogos y especialistas en cuidados paliativos. Sin suficientes profesionales capacitados y adecuadamente distribuidos en el país, ninguna reforma alcanzará los resultados esperados.
En este proceso, las organizaciones de la sociedad civil también tienen un papel estratégico. Instituciones como PROONCAVI, que durante años han acompañado a pacientes con cáncer, pueden contribuir a documentar tiempos de espera, problemas de acceso, desabasto de medicamentos y las necesidades reales de quienes enfrentan la enfermedad.
La colaboración entre autoridades, profesionales de la salud, academia y sociedad civil será indispensable para fortalecer la transparencia y la mejora continua del sistema.
“La verdadera transformación del sistema de salud no ocurrirá cuando todos los mexicanos tengan una credencial única. Ocurrirá cuando ningún paciente con cáncer tenga que esperar meses por un diagnóstico, suspender su tratamiento por falta de medicamentos o recorrer cientos de kilómetros para recibir atención especializada”, finalizó Fuentes de la Peña.
TAGS
TE PUEDE INTERESAR