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Salud mental: ¿por qué esperamos hasta sentirnos rebasados para pedir ayuda?
Debemos priorizar nuestra salud mental. Si nos dejamos hasta el último lugar, difícilmente podremos atender todo aquello que también nos importa
Silvia Mejía señala que la apertura actual facilita reconocer la salud mental, aunque el estigma y barreras prácticas retrasan la atención.
MEXICALI.- Aunque actualmente existe una mayor conversación sobre salud mental y más personas se acercan a los servicios de atención psicológica, esto no necesariamente significa que los trastornos hayan aumentado de manera significativa en la misma proporción, explicó la Mtra. Silvia Mejía, docente de CETYS Universidad Campus Mexicali.
De acuerdo con la académica, las problemáticas de salud mental siempre han estado presentes, pero hoy existe una mayor apertura para reconocerlas, diagnosticarlas y buscar apoyo profesional.
La experta CETYS mencionó que el contexto actual puede contribuir a intensificar algunas afecciones, como la depresión o la ansiedad, debido a factores como la sobreinformación, redes sociales, así como situaciones sociales, familiares, económicas y laborales.
En el caso de adolescentes, señaló, se ha observado que las instituciones educativas detectan con mayor frecuencia señales de riesgo y canalizan a los estudiantes para recibir atención psicológica o psiquiátrica; mientras que entre adultos son frecuentes las consultas relacionadas con ansiedad y depresión, vinculadas también con largas jornadas laborales, dificultades económicas, deudas y responsabilidades familiares.
Estigma y barreras para buscar ayuda
Aunque, actualmente el tema de la salud mental, se aborda cada vez más, todavía existen barreras que pueden retrasar la búsqueda de atención. La docente explicó que el estigma continúa presente, aunque en ocasiones se manifiesta de manera más sutil: comentarios como “échale ganas” o “mira todo lo que tienes” pueden minimizar el sufrimiento de una persona y reforzar la idea de que debe resolver sus dificultades por sí misma.
A esto se suman ciertas expectativas socioculturales que pueden llevar a algunas personas a priorizar las responsabilidades familiares sobre su propio bienestar emocional, así como a evitar compartir sus dificultades personales, ya que es común escuchar en consulta que no quieren preocupar a sus seres queridos.
"El decir frases como “los psicólogos son de locos”, “no tienes por qué estar triste, mira todo lo que tienes" pueden alimentar la idea de que tienes que estar "muy mal" para acudir con un psicólogo o un psiquiatra. Como consecuencia, algunas personas llegan al punto de sentirse prácticamente "hundidas" o poco funcionales antes de decidir buscar ayuda profesional”, comentó la Mtra. Mejía.
Además, quien además mencionó que existen obstáculos prácticos como los costos de la atención privada, el transporte, los horarios de trabajo y la necesidad de solicitar permisos laborales para acudir a una cita, factores que pueden dificultar tanto iniciar como mantener un proceso terapéutico.
El reto de mantener los tratamientos y fortalecer la prevención
La especialista destacó la importancia de fortalecer la prevención y facilitar el acceso a los servicios de salud mental, por lo que mencionó que Baja California cuenta con alternativas gratuitas como la Línea 075 de apoyo psicológico, disponible las 24 horas; la Línea de la Vida ,a nivel nacional; el Instituto de Psiquiatría del Estado de Baja California y los Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones (CECOSAMA), donde se ofrecen servicios psicológicos gratuitos.
También consideró necesario ampliar la educación socioemocional desde edades tempranas, acercar los servicios a comunidades alejadas y generar políticas laborales que permitan a madres, padres y pacientes acudir a sus tratamientos sin enfrentar consecuencias laborales.
Finalmente, la experta CETYS subrayó que atender la salud mental no debería reservarse para los momentos de mayor crisis, sino formar parte del cuidado integral de las personas. A su consideración, uno de los principales retos es dejar de colocar las propias necesidades al final de la lista frente a las responsabilidades familiares, laborales y económicas.
“Debemos priorizar nuestra salud mental. Cuando dejamos nuestro bienestar emocional en último lugar, también comprometemos nuestra capacidad para atender aquello que nos importa”, señaló la Mtra. Mejía.
Por ello, expresó que fortalecer una cultura de prevención implica reconocer las señales de malestar, pedir ayuda oportunamente y entender que cuidar de uno mismo también permite atender aquello que es importante para cada persona.
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