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Rusia intensifica ataques contra la infraestructura energética de Ucrania antes de nuevas negociaciones
Rusia lanzó una de sus mayores ofensivas recientes contra Ucrania, con cientos de drones y misiles dirigidos a centrales eléctricas, subestaciones y redes de transporte
Los ataques rusos contra centrales eléctricas y subestaciones provocaron interrupciones del suministro en distintas regiones de Ucrania.
Rusia intensificó este martes sus ataques contra la infraestructura energética de Ucrania mediante una ofensiva coordinada con cientos de drones y misiles, que dejó fuera de operación varias instalaciones de generación eléctrica y provocó interrupciones del suministro en distintas regiones del país.
De acuerdo con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, las fuerzas rusas lanzaron durante la noche 289 drones, 17 misiles balísticos y 59 misiles de crucero. Los ataques alcanzaron centrales eléctricas y subestaciones desde Odesa, en la costa del mar Negro, hasta la región de Rivne, en el oeste del territorio ucraniano.
La empresa energética privada DTEK informó que tres de sus cinco centrales termoeléctricas quedaron fuera de servicio como consecuencia de los bombardeos. También se reportaron afectaciones en la capital, Kyiv, y al menos otras seis regiones, además de interrupciones en el suministro de agua y en los servicios de transporte.
Las instalaciones ferroviarias tampoco quedaron al margen de la ofensiva. El primer ministro ucraniano, Sergii Koretskyi, informó sobre daños en una estación, locomotoras y vagones de pasajeros.
La ofensiva ocurre en un momento especialmente delicado para Ucrania, ante la proximidad del invierno y la posibilidad de que las interrupciones eléctricas y de calefacción se prolonguen durante los meses de temperaturas más bajas.
Víctimas civiles y presión sobre la población
La escalada militar también coincide con un ataque contra una escuela ubicada en la localidad de Komyshuvakha, en la región de Zaporiyia, que actualmente era utilizada como centro de distribución de ayuda humanitaria.
Zelenski informó que al menos 33 personas murieron en los bombardeos registrados el lunes y que decenas podrían continuar atrapadas bajo los escombros. Las autoridades ucranianas mantienen las labores de búsqueda y rescate.
Por su parte, Rusia sostuvo que sus fuerzas atacaron instalaciones eléctricas que abastecen a fábricas militares y al ejército ucraniano. Moscú también informó que un ataque con drones ucranianos provocó un incendio en una importante refinería de petróleo ubicada en la ciudad rusa de Yaroslavl.
Estos acontecimientos reflejan la intensificación de los ataques contra infraestructura energética en ambos países, un componente cada vez más relevante de la estrategia militar y económica del conflicto.
Nuevas negociaciones bajo un escenario de escalada
Los bombardeos se producen a pocos días de una nueva ronda de conversaciones entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos, programada para el 10 y 11 de noviembre en Abu Dabi.
Las negociaciones buscarán avanzar en cuestiones relacionadas con la desescalada militar, las garantías de seguridad y los esfuerzos para alcanzar un acuerdo de paz. Sin embargo, la continuidad de los ataques contra instalaciones esenciales representa un obstáculo para generar condiciones de confianza entre las partes.
El canciller alemán, Friedrich Merz, respaldó la iniciativa diplomática, aunque insistió en que Rusia debe participar de manera seria en las conversaciones y que Europa debe formar parte de cualquier proceso que determine el futuro de la seguridad regional.
Zelenski, por su parte, solicitó nuevamente a sus aliados reforzar las capacidades de defensa aérea de Ucrania para proteger a la población y las instalaciones estratégicas.
La nueva ofensiva vuelve a colocar a la infraestructura energética en el centro de la guerra. Más allá de sus consecuencias militares inmediatas, los ataques amenazan con profundizar la crisis humanitaria, afectar la actividad económica y aumentar la presión sobre los servicios esenciales de millones de personas.
El resultado de las próximas negociaciones será determinante para saber si existe margen para contener una escalada que, a las puertas de otro invierno, mantiene a Ucrania bajo una creciente presión militar y energética.
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